¿De qué Lima hablamos?

Consideramos que hay esencialmente tres acepciones para ‘Lima’.

Lima capital: es la más común y más peligrosa forma de entender Lima, no como un territorio sino como un local, un locus donde se ubican los centros del poder político, económico financiero, tecnológico, cultural y burocrático.  En este locus se encuentran los poderes centrales del Estado: el palacio de gobierno y los ministerios, el Congreso, el poder central judicial, el comando conjunto; también los centros financieros, culturales, los poderes eclesiales, el centro de las comunicaciones.  Desde Lima capital se cumple la función administrativa y política del estado al resto del país, a través de sus distintos sectores especializados.

Lima ciudad: es la metrópoli construida de manera desorganizada y sin planificación donde actualmente viven más de ocho millones de habitantes, resultado de un proceso paralelo al de Lima capital, pero en muchos sentidos ésta última y sus funciones ha sido un factor que no ha permitido que se le preste atención a la ciudad que se ha ido conformando así como tampoco ha permitido la consolidación de una identidad de sus habitantes.  Si bien sus habitantes pagan el precio de ser considerados los responsables del centralismo limeño son ellos quienes viven el caos de una ciudad que no ha sido gestionada ni planificada como tal.  Las condiciones de este hábitat de tanta disparidad e inequidad influyen en la forma en que los pobladores viven y se relacionan entre sí.  Lima Metropolitana no ha logrado entonces a constituirse en una ciudad capaz de articular lo diverso, en relaciones sinérgicas o complementarias.  Más bien se está consolidando como un territorio que conduce a la fragmentación y segregación, procesos que conllevan altas cuotas de violencia e inviabilidad.  La inercia en la gestión del territorio metropolitano refuerza esta fragmentación.

Lima ciudad- región: La tercera acepción de Lima es un proyecto más que una realidad.  Nos referimos a la conformación de la gran región Lima y Callao y la Región Lima Provincias.  Estos tres territorios en la actualidad diferenciados como jurisdicciones distintas se deberían articular ya que comparten los mismos problemas y posibilidades de desarrollo integrado; pero carecen de un sistema de gestión que los integre en un territorio poli céntrico, y por ende las posibilidades de desarrollo regional están limitadas por las barreras políticas—la falta de una forma de gobernar Lima, Callao y Lima Provincias, y por barreras culturales y el subjetivismo anti el ‘centralismo limeño’.

La ciudad región es la Lima que se reconoce a partir de sus bases materiales—los flujos de bienes y personas y de todos sus recursos naturales—así como de sus dinámicas sociales, culturales y políticas que permitirán delimitar una ciudad para sus ciudadanos.

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